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domingo, 17 de diciembre de 2017

Alfabeto Para Ciegos

El día parece un ventilador estropeado
esparciendo minutos y horas sin ton ni son,
una procesión de culebras huérfanas buscando qué comer,
una orquesta sin director, un alfabeto para ciegos
y que además no saben leer,
el día es una mezcla de brillos de océano
y cromos repetidos que a nadie interesan,
el día anda buscado un oasis de versos en el taller del sepulturero
pero poco o nada se puede hacer cuando el silencio
ha soltado toda su furia contra tumbas y mausoleos,
las palabras llevan la semilla del olvido dentro
aún así, hay quien rema contra corriente y sueña con escribir,
¿para qué,  si el vino convertido en sangre no es apto para conducir
y el hermano mayor de la cofradía del Parnaso
ha quedado demostrado que no es hijo de Poseidón?
queda claro que el calendario se equivocó,
este día no tiene tripulación, va sin rumbo ni dirección
camino de ser pasto de los verbos irregulares
que casi nadie sabe conjugar, pregunten por ahí,
y todos dirán que se perdieron esa lección.
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sábado, 9 de diciembre de 2017

Hombres y Barcos


Por todas partes levantamos altares a dioses
a los cuales colgamos un cencerro al cuello
para no perder su rastro,
con hermosas palabras los adornamos,
los tomamos como ejemplo para nuestras vidas
y así perdonar los pecados de los otros
cuando no tenemos el antídoto para nuestro propio veneno,
las victorias de algunos son una flauta mágica para nosotros,
pensamos que deberíamos ser como ellos
y seguir  sus pasos para ser felices, craso error,
no es alegría todo lo que parece,
uno pone en su escaparate aquello de lo carece,
aún así hay quien sabe venderse
y vende ermitas como si fueran catedrales
y limones ácidos con piel de albaricoque,
somos estatuas en el parque que el aire corroe
y necesitamos dioses que nos alivien los dolores,
somos hombres y no barcos
por eso no flotamos cuando el río de la vida se queda sin cauce.
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martes, 5 de diciembre de 2017

El Día De Martes


El día de martes ha atravesado el aire como un rayo,
con una lujuria de diamantes encerrado en el cemento
bajo un edredón de invierno pintando de blanco y negro
las hormonas de los semáforos,
ninguno de ellos me ha dado el visto bueno para cruzar la calle,
me he visto obligado a transitar entre licores y borrachos
evitando los geranios que caían de los balcones,
las luces navideñas ya vuelan como pájaros de mármol
y diciembre pasa retozando por la puerta de mi casa
como luciérnagas que se encienden,
los naipes duermen en el fondo de la baraja
tratando de saber a quién le sonreirá la suerte.
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lunes, 4 de diciembre de 2017

Hice Cuanto Pude



Hice todo cuanto pude, todo,
taponé con mis propias manos
las filtraciones de tiempo que tenía aquel sábado,
pero no pude impedir que el goteo constante de segundos
acabaran por convertir una plácida tarde de domingo
en una tormentosa mañana de lunes
pesada como el barro.

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Me pregunto si hay algún lunes elevado a los altares,
lo dudo mucho, al menos éste en el que escribo me da que no,
no veo sotanas negras ni monaguillos,
tan solo el humo de unas velas adorando al fin de semana que pasó
dejando tras de sí un rastro de corazones heridos,
un amplio abanico de propuestas de felicidad que no se han cumplido,
y es que diciembre pone a cada uno en su sitio,
los cánticos y plegarias de las gargantas buscando  placer y bienestar
no alcanzan las octavas necesarias
 para remontar las murallas del aburrimiento
y al final los fantasmas de la soledad vuelven a colgar
de los techos de habitaciones demacradas y vacías,
el día escuece como el cuello del ahorcado
y en los platos quedan los restos enmohecidos
de un menú de sueños de libro sin apenas probar.
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