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miércoles, 21 de diciembre de 2016

Navidad Compulsiva


Seamos sinceros
esto es una competición de ver quién come más,
debajo de la mesa pululan serpientes de cascabel,
el mantel huele a moho y comemos tanto y tanto
que apenas tenemos tiempo para hacer la digestión,
no hay tiempo que perder, una ración más por favor,
nadie reza por los besos muertos y aquí se trata
de ser la abeja reina en una colmena de sangre seca,
por las gargantas galopa veloz la impaciencia,
¿dónde es la próxima cena?
los demonios de la gula y la voracidad evitan el suelo
y vuelan por encima de los plásticos de los viveros
donde se cultiva el falso espíritu de la navidad.
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lunes, 19 de diciembre de 2016

Tú No, Por Supuesto.



¿Cuántas mentiras estás dispuesto
a llevar colgadas del lóbulo de tu oreja?
los hay que las llevan pesadas como el ancla de un buque de guerra
y aún así se niegan a desprenderse de ellas
sin hacer nada por dejar atrás esa carga muerta,
algunos llegan hasta a imaginar
que las legañas de primera hora de la mañana
son las uvas de la suerte de la última cena de noche vieja,
supongo que alguno habrá que se salve de la quema
pero no en esta canción, poema o lo que sea,
porque la estoy escribiendo con un trozo de carbón
que dejaron en mi chimenea los reyes magos el año pasado,
imagino que son pocos los que se den por aludidos
cuando apunto, disparo y entro a saco con mis letras
en el corazón de quien en el fondo ya se sabe condenado.
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miércoles, 14 de diciembre de 2016

El País De Los Techos Altos


El país de los techos altos,
de los caminos anchos y espuma de acuarelas
cayendo como escarcha de plata  sobre la corona del que sueña,
palabras sin tapa en una cadena de luces violetas
ardiendo en un fuego de juegos que descienden
desde la punta de la lengua hasta las estrellas metálicas
de los artesanos de planetas.

País de vencedores,
de peces que vuelan y gorriones de mermelada
disparando abrigo para la primaveras,
espadas de seda que poco o casi nada entienden de guerras,
maquinas de aire haciendo alas de los huesos caídos
y pupilas dilatadas bebiendo el agua de los ríos de los belenes.

País de nubes viajeras,
de poetas que pintan las calles con la lluvia que llevan en los bolsillos,
tejedores de esperanza con plumas exóticas en la cabeza
a lomos de un caballo transparente galopando entre galaxias,
algas de sirena, despensa de sal para un mar sin hipoteca
derrochando mareas como si no hubiera un mañana.

País de océanos en los salones,
de imágenes de dioses muertos sumergidos en los canales de Venecia,
país de montañas sin ruedas ni balas de ese calibre que mata,
país de sagrados corazones en las puertas,
de tenues aromas de esperanza en los llantos
y sutiles texturas de miel sobre las pieles secas.
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jueves, 8 de diciembre de 2016

Mecanismo De Un Reloj De Sol


¿Qué es la noche sino la tortura de la luz?
otra cosa sería aguijón de avispa  disfrazada de primavera
lista para devorar con palabras envenenadas
el corazón romántico del que sueña con mariposas.

No me hagas caso, estoy delirando,
soy como un pájaro que se quedo sin aire para volar,
un zumbido de abeja detrás del cristal,
el mecanismo de un reloj de sol en un día nublado,
un espejo que miente,
una imagen en lo alto de un altar sin consagrar,
un año de 13 meses que ha florecido en un jarrón de plástico,
¿y quién riega las nubes con agua?
un vagabundo con cerillas encendidas en su boca en vez de dientes,
por eso quemo cuando hablo,
por eso extiendo la noche en mi mano y cuento estrellas
cuando los demás no saben ni dónde están los ángeles.

El barquero del río de los sueños me dijo una vez
que todos se acercan hasta él con el corazón erizado
como la cola de un escorpión esperando un milagro,
“un mendigo no puede vivir en un palacio”, me dijo,
“nada  puedo hacer por él”, pero yo sé que no mintió
cuando me dijo que hay palacios
donde residen pordioseros del amor

que viven de la caridad de los abrazos.
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domingo, 4 de diciembre de 2016

Pálida Luz De Luna


Paraguas en mano salí a combatir la lluvia
con  los desvelos de una noche buscando versos
en la cubierta de mi barco por escudo
y el sabor de un pensamiento salado en mi garganta,
con las cenizas de una sombra consumida
y raspaduras de cielo pegadas a mis zapatos,
salí de mi casa buscando la pálida luz de la luna
con el ansía de encontrar  la fábrica de las formas
reflejada en mis  ojos traviesos donde anida tu figura,
esa imagen tuya que acuchilla mi recuerdo
como la vieja piel de ángel cuarteada por el tiempo.
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