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sábado, 23 de mayo de 2015

Eutanasia Para Mis Letras

 EUTANASIA PARA MIS LETRAS



No me gusta llorar en pañales,
cuando lloro lo hago a lo grande y por algo que valga la pena,
porque si no es así,
 prefiero no abrir mis ojos a la tristeza
y rodear los alambres de espino
que hay en torno a la ciénaga de la voz del mal.

Esa imagen que escapa del espejo
 y que solo muestra mi costado herido
está fuera de contexto, no es real,
las apariencias ciegas titubean en el límite de la verdad
cuando  trato de volcar en un libro la realidad,
aún conservo en mis labios el eco de la risa del niño que fui
y no tengo intención de mover mis fronteras
por mucho que los pañuelos agrietados por el dolor
asedien mi corazón con la propuesta de eutanasia para mis letras.

Cuando la noche se acerca
los viejos contornos del día  son sabios en su huida
porque es inútil tener vocación de eternidad
cuando ni los ángeles saben cuándo es su cumpleaños,
hay que saber qué suelo se pisa
y dónde está la puerta de salida antes de entrar,
como el buen guerrero de las letras
que solo con sus ideas hace temblar al mundo.






sábado, 2 de mayo de 2015

El Señor De Las Tormentas


                                                            EL SEÑOR DE LAS TORMENTAS



La calle es un océano de ruidos metálicos
donde el hambre muerde con rabia las aceras,
ojos detrás de las ventanas lanzan bolas de fuego
haciendo publicidad del infierno
con las blasfemias que el predicador de negro
guarda para sus mejores momentos de inspiración y gloria.

El barro de la fatiga me llega hasta la cintura,
el cielo gastó las últimas monedas que tenía
en sobornar al sepulturero en su huida
y las obras de la torre de los sueños hasta el cielo
han quedado suspendidas
porque los largos dedos de la frente marchita
se ha llevado todas las sonrisas
hundiéndolas sin remedio en el vértigo del miedo.

La calle es un río seco de oraciones y rezos,
acelero el paso y conteniendo la respiración
sigo el canto de sirenas que a lo lejos
cantan los placeres de la lluvia en primavera,
siguiendo en silencio los ecos del viento
procurando pasar inadvertido
del todopoderoso señor de las tormentas
y sus dientes de sierra
que tanto me recuerdan a las puertas infierno.
***
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